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Jul
07

NUESTRA PAISANA DOÑA AMELIA LOBATO CINTAS HA CUMPLIDO CIEN AÑOS DE EDAD.

IMG_0989Como viene siendo tradicional, nuestra Asociación se ha hecho eco del cumpleaños de nuestra paisana doña AMELIA LOBATO CINTAS, nacida el 4 de Julio de 1916, la Asociación Cultural “Amigos de Salvatierra”, quiso estar presente en tan feliz acontecimiento personándonos en su domicilio para hacerle entrega de un ramo de flores y demostrarle nuestro respeto y cariño, en presencia de sus hijos y de sus familiares más allegados.

Nos recibió en su casa nuestra paisana, con cara alegre y jovial, nos atendió amablemente, puesto que sus facultades mentales son perfectas, con alguna que otra limitación personal, que no le impiden realizar las principales funciones.

Doña Amelia es amable y cariñosa, su sonrisa es permanente y su educación algo innato en ella, nos abrió sus puertas y hasta ella llegamos para testimoniarle en nombre de la Asociación, de la Directiva y de sus socios en general nuestra felicitación.

Doña Amelia nació en el seno de una familia de labradores, sus padres fueron Romualdo Lobato y Luisa Cintas, que tuvieron otros tres hijos más: Santiago Francisco y Antonio ya fallecidos.

Fue una destacada alumna en la escuela de su tiempo, la escuela era su pasión. Gran aficionada a la lectura, ella cuenta que el principal castigo que podía darle su madre era decirle que no la dejaba ir a la escuela.

Aquellos lejanos años de su infancia le impidieron estudiar una carrera, aunque su maestra lo intentó en muchas ocasiones, su madre se negó rotundamente a ello, pretextando que era imprescindible en las tareas de la casa para ayudarle a atender a los cuatro hombres que había en ella.

Fue una mujer extraordinariamente dotada para los estudios, con extensos conocimientos culturales.

Tantas son sus dotes intelectuales que recuerda actualmente a la perfección, relatando con precisión lecciones completas de Historia, Geografía y otras materias culturales. Sabe de memoria el Catecismo sin faltarle una coma y sin poner una palabra de más. Lo mismo se puede decir de capítulos completos de libros de la época, relativos a cuestiones de moral, buenas costumbres, urbanidad, etc.

Recuerda todavía el día que salió de la escuela, su último día de clase, que lo hizo entre lágrimas bajando las escaleras.

Su afición a la cultura le ha acompañado toda la vida. Siempre disfrutó con la lectura que acompañaba su pasión para resolver crucigramas y otros pasatiempos.

Ahora la vista le impide dedicarse a la lectura, con esta limitación la ha sustituido por la resolución de sudokus, cuya afición aún conserva.

IMG_0984Por lo que respecta a la televisión lo único que le ha interesado han sido los programas culturales, nada de películas, novelas u otros programas de entretenimiento han sido de su interés.

Terminada la Guerra Civil que vivió en plena juventud, contrajo matrimonio con Angel Rodríguez, que como ella era de origen humilde, dedicado al campo, como toda su familia. De su matrimonio tuvieron tres hijos, Fernando, Luis y Antonio.

Fueron aquellos años en los que le tocó criar a sus hijos, años difíciles para poder lograr sacar la familia adelante. Con grandes sacrificios consiguió darles estudios a los dos mayores, superando quizás la frustración que ella no pudo vencer en su juventud. Antonio, el menor, siguió la tradición familiar; tocaba hacer milagros en estos años cruciales dentro de la familia y en lo posible prestar alguna ayuda a los vecinos. Muchos fueron los que, siendo analfabetos, recurría a ella para que les leyera sus cartas o les escribieran las que enviaban a sus novios o familiares.

Siempre ha estado activa nuestra paisana, cuando sus hijos de casaron y marcharon de casa tuvo más tiempo libre, tiempo que se incrementó al quedar viuda, de ello hace 28 años.

Como lo suyo no era perder el tiempo comenzó a cultivar su otra pasión: el ganchillo. Son muchas las labores que han salido de sus manos, paños, tapetes, visillos, mantelerías puntillas, cuadros y colchas con las que ha llenado todos los rincones de su casa y la de sus hijos. Presume y con razón de haber hecho más de treinta colchas.

Actualmente doña Amelia tiene siete nietos y nueve bisnietos, y todos ellos tienen alguna de sus labores para su disfrute como recuerdo.

Hoy es una anciana venerable, no padece ninguna enfermedad, no es esclava de medicinas ni otros tratamientos médicos, conserva sus facultades mentales con plena lucidez aunque como es lógico con algunas limitaciones físicas para la deambulación y deficiencias visuales, que no le impiden aún satisfacer por sí misma sus principales funciones vitales.

La Asociación Cultural “Amigos de Salvatierra”, quiso rendirle este pequeño homenaje, deseándole a nuestra paisana la mejores venturas, mucha prosperidad, larga vida, ausencia de enfermedades y mucha alegría para compartir con sus hijos, nietos y bisnietos en lo sucesivo.

¡¡¡MUCHAS FELICIDADES DOÑA AMELIA!!!

Diego Guerrero Socorro

Cronista de la Asociación Cultural “Amigos de Salvatierra

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