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Nov
07

CRÓNICA DE LAS VIII JORNADAS DE HISTORIA Y PATRIMONIO

Memoria: Recuerdo y Futuro

Madrid, Noviembre de 2016

José Luis Garrot Garrot.

14729186_1210886105621375_3806365197919708318_nDurante los días 22 y 23 de octubre se celebraron las Jornadas de Memoria Histórica en homenaje a los represaliados del franquismo en Salvatierra de los Barros. Un homenaje tardío, ochenta años después de ocurrir los acontecimientos, pero no por ello menos merecido. Un homenaje para todos aquellos sobre los que el franquismo mantuvo un absoluto mutismo, como forma de ocultar el genocidio perpetrado, no sólo durante la guerra civil sino también durante la posguerra. Mujeres y hombres que fueron asesinados, encarcelados, empobrecidos, simplemente por haber cometido el “delito” de mantenerse fieles al régimen legalmente constituido.
Las jornadas contaron con la presencia de un buen número de salvaterrenses, aunque hubo significadas ausencias, no solo habitantes de la población, también vinieron de otros lugares como Iolanda González Salá, nieta de José González Fernández, que se trasladó desde Lisboa; Blasa Nogales Lagar y Pilar Saavedra Lagar, familiares de Benito Lagar González e Isidro Lagar Menéndez, que a pesar de su avanzada edad no dudaron en trasladarse desde su lugar de residencia en Huelva, o los nietos y sobrinos nietos de Ildefonso Cumplido Pérez y Fernando Cumplido Pérez, venidos desde Madrid.
En la primera jornada, tras unas palabras de salutación a cargo de la Presidenta de la Asociación Amigos de Salvatierra, Ana María Benítez. Intervinieron la doctora en Historia Candela Chaves Rodríguez, y el coordinador de la Recuperación de la Memoria Histórica en Extremadura, Cayetano Ibarra Barroso.14721554_1210886178954701_1188915835985265648_n
Durante su brillante intervención, Candela Chaves hizo una amplia exposición de cómo se llevó a cabo la represión institucionaliza en Badajoz, y por ende en Salvatierra de los Barros. Este “terror frío” como define Chaves como continuación del “terror caliente” que se aplicó desde el comienzo de la contienda. La represión no surgió en la guerra es algo orquestado desde el primer momento siguiendo las Instrucciones reservadas dictadas por el general Mola[1].Bajo estas premisas es por las que la represión se aplicó desde a aquellas personas que habían ostentado algún cargo político, a simples campesinos, o a los familiares de aquellas personas que no habían podido ser detenidos – como es el caso de las hermanas del entonces alcalde republicano Julio Vaca Vega, Eulalia y Máxima-.
Según los datos aportados por Candela Chaves, la violencia judicial alcanzó en Badajoz a 7.930 personas, de ellas cincuenta eran de Salvatierra, de estas veinticinco fueron asesinadas tras las sentencias de unos tribunales militares que tenían como base de acusación los informes remitidos por las autoridades locales, sacerdotes, Guardia Civil y las denuncias de los propios vecinos que se basaban en rumores. Era tal el despropósito que en ocasiones en la sentencia se reconocía que no había pruebas, pero pese a ello eran considerados culpables.
Tras la intervención de Candela Chaves, tomó la palabra Cayetano Ibarra Barroso, Presidente de la Recuperación de la Memoria Histórica en Extremadura. Ibarra hizo un exhaustivo análisis de las dificultades que han de superar todas aquellas personas y colectivos que quieren recuperar, o como él sostiene “restaurar” la Memoria Histórica, ya que no se podrá recuperar del todo. Aquellos que murieron sin dejar familia estarán siempre en el olvido. Faltan datos que se documenten y que sólo podrán ser recuperados por la transmisión oral. Una parte de nuestra historia que hay que recuperar: los franquistas contaron todo lo que supuestamente habían hecho los “rojos”; pero nadie contó lo que habían hecho los franquistas. Añadió que no sólo les quitaron la vida, sino también la muerte, ya que muchos de los asesinados no fueron inscritos en los Registros Civiles. Criticó la historia que enseñó durante el franquismo: Hemos recibido una historia mal contada, manipulada para justificar el golpe de Estado del franquismo. Una historia que algunos quieren seguir ocultando, como los alcaldes y jueces que se niegan a otorgar los permisos para la exhumación de cadáveres. Una historia que no ocultó las 2.100 personas represaliadas por los republicanos en la provincia de Badajoz, pero sí las 12.620 víctimas del franquismo.
A continuación explicó cómo se llevaron a cabo en 2007 los trabajos de exhumación de la fosa hallada en la finca Los Toriles, en donde se hallaron los cadáveres de Francisco Merchán Vázquez, Antolín Sánchez Moriano e Isidoro Borrego González. Asimismo explicó que los trabajos que se estaban realizando en la fosa hallada en el Cementerio Viejo, no pudieron concluirse ya que había peligro de que se derrumbase el muro exterior. Por otro lado informó de la existencia de otra fosa en la finca Dehesa de los Molinos, en donde se encuentran enterradas cinco personas: Juan Manuel y José Ramos Sánchez, Nicolás Ramos Vázquez, y las hermanas Casimira y Piedad Gómez Candela, conocidas como las Lateras.
Ibarra relató de una manera muy emotiva la reacción de los descendientes de los asesinados cuando se procede a la exhumación de los cadáveres de sus seres queridos, nos hizo partícipes de lo que le dijo una mujer tras la exhumación de una fosa: Hoy se terminó para mí la guerra civil. Como muy bien apuntó Cayetano Ibarra: la exhumación de fosas en un derecho social y un deber moral que no abre heridas.
La jornada del domingo 23 se inició con la proyección del documental La Columna de los 8.000. El documental narra el trágico éxodo que padecieron miles de extremeños que huían ante el avance de las tropas franquistas. El testimonio de algunas de las personas que participaron en esa columna nos ha permitido conocer las penurias que tuvieron que pasar antes de llegar a zona republicana, en unas condiciones infrahumanas y hostigados constantemente por las tropas sublevadas que no tenían el menor reparo en disparar contra civiles entre los que se encontraban mujeres, niños, ancianos. Muchos extremeños perdieron la vida en este trágico viaje que se vieron obligados a hacer para no ser víctimas de la barbarie que estaban practicando las tropas de Franco. A continuación se proyectó el estremecedor testimonio de Francisca Cumplido, hija y sobrina de represaliados. Un testimonio que no reflejaba ningún sentimiento de resentimiento o venganza; únicamente exhumaba dolor, un dolor que se reavivaba conforme iba relatando su historia. Me quedo con una imborrable frase que trasmitió Se puede morir por un ideal, pero no matar por un ideal.
Tras la proyección de los documentales tomó la palabra Manoli Álvarez, recordándonos el asesinato de su abuela Máxima Vaca Vega y su hermana Eulalia, ambas embarazadas lo que no fue óbice para ser vilmente asesinadas. En su breve intervención resaltó que este homenaje a las víctimas no tenía nada que ver con el color político que se tenga: Por encima de todo están los sentimientos, y sentir es algo que no tiene nada que ver con la ideología de cada uno.
Finalizaron las intervenciones con el historiador José Luis Garrot. Amén de dar a conocer algunos detalles de cómo se llevó a cabo la represión en Salvatierra de los Barros; por ejemplo dando a conocer el caso de Blas Leal Verjano, que el único delito que había cometido era pertenecer a la Masonería, la forma de su detención, como la de tantos otros, comunicar a su familia que se dirigiera al Ayuntamiento para contestar unas preguntas; un viaje sin retorno que le llevó a ser asesinado en una cuneta en la carretera de La Parra. Pero sobretodo hizo hincapié en como aún hoy hay gente que, cuando le comentas lo que estás haciendo te preguntan ¿y los otros también, no? La respuesta es que los vencedores ya lo hicieron, que durante años nos han estado recordando a sus caídos, como por ejemplo en Salvatierra, en donde ha estado colocada, hasta no hace mucho, una placa que señalaba el lugar donde fue asesinado el cura del pueblo, única víctima salvaterrense durante el período republicano – y además asesinado por gentes venidas de otra localidad-, pero que no se había visto nunca una placa en la plaza del Ayuntamiento que indicara que allí fue asesinado vilmente, tras sufrir terribles torturas, añadidas a la tortura de saber que un hijo había sido asesinado días antes, Benito Lagar González “el maestro pala”. Asimismo dio una explicación de porqué en Badajoz la represión había sido tan feroz; simplemente porque los pacenses  habían defendido con uñas y dientes al gobierno legítimo de la República, pagando muchos con sus vidas su deseo de tener una vida digna, en paz y libertad. Por esta defensa y como recuerdo de admiración y respeto, los descendientes de las víctimas deben ir con la cabeza bien alta, no son ellos los que tienen que ocultar su pasado, al contrario son los que deben hacer ver su orgullo de ser descendientes de mujeres y hombres que lucharon por un mundo más justo y más libre. Los descendientes de los asesinados y represaliados deben de contar sus historias, hacerlas públicas, para que todos conozcamos la verdadera historia de ese trágico período de la historia de España. Es una manera de seguir honrando a todos estos héroes.
Las jornadas concluyeron con la inauguración de un memorial en el Cementerio Viejo, con los nombres de los 86 vecinos de Salvatierra asesinados por los franquistas. Tras unas palabras de la vicepresidenta de la Diputación de Badajoz, Virginia Borrallo, se procedió a dar lectura a los nombres de los 86 asesinados mientras se iba depositando una rosa por cada uno de ellos. Terminó el acto con la lectura por su autor, Cayetano Ibarra, de un hermoso poema de homenaje a todos aquellos de los que no sabemos donde están sus cuerpos, pero si sabemos que siempre estarán en nuestro corazón.
Hay que escribir bien los nombres,
los de un lado y los del otro,
hay que decir que la sangre
fue derramada por todos.
Ni fue muy manso el azul,
ni fue tan canalla el rojo,
ya no hay ni buenos ni malos,
ni “ellos” ni “nosotros”
Nadie piense que esta historia
es memoria de unos pocos,
pues todos eran iguales,
hombres como sois vosotros,
hombres que sudaron pan
en estos campos de plomo
y hombres que se han sembrado
como simiente en el polvo.
Salgamos, pues, a la calle
con la cabeza en los hombros
nosotros somos el fruto
del muerto azul y del rojo
… Ya nada importa el color
… Y si hay que rezar
…recemos todos por todos.
Cayetano Ibarra , 1973
[1] En la Instrucción Reservada nº 5 se decía: Es necesario crear una atmósfera de terror, hay que dejar sensación de dominio eliminando sin escrúpulos ni vacilación a todo el que no piense como nosotros. Tenemos que causar una gran impresión, todo aquel que sea abierta o secretamente defensor del Frente Popular debe ser fusilado.
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