Calle San Blas, num. 1 – 06175, SALVATIERRA DE LOS BARROS – TFNO.: 677 747 123

76.- LÁMPARAS PROCEDENTES DE MÉXICO INSTALADAS EN EL ALTAR MAYOR DE LA IGLESIA PARROQUIAL DEL MARTIR SEÑOR SAN BLAS DE SALVATIERRA DE LOS BARROS.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEn esta fotografía que hoy mostramos figura una de las cuatro lámparas que adornan el Altar Mayor de la Iglesia Parroquial del Mártir Señor San Blas de nuestro pueblo Salvatierra de los Barros, todos estamos muy acostumbrados a verlas pero posiblemente no nos habremos fijado en sus detalles peculiares; hemos de decir que estas lámparas constituyen una importante contribución de los llamados indianos, apelativo coloquial con el que se le denominaba a aquellas personas que marcharon a hacer riquezas al Nuevo Mundo.

 Las lámparas en cuestión fueron donadas por los hermanos Agustín y Pedro OVANDO CÁCERES Y LEDESMA, salvaterreños nacidos a finales de 1600 pertenecientes a una familia de hidalgos y poseedores de una gran fortuna que marcharon a Puebla de los Ángeles (México) donde se afincaron y destacaron como figuras relevantes en la Administración.

Durante su ausencia nunca olvidaron los hermanos Ovando a su pueblo, aquí fundaron una capellanía y a pesar de la inmensa distancia siempre tuvieron presente a Salvatierra de los Barros, a nuestra Iglesia y sus ermitas; desde tan lejano lugar enviaron ricos tesoros a los que nos iremos refiriendo, hoy vamos detallar de forma escueta una de estas lámparas.

En la que mostramos hemos leído esta inscripción debajo de su crestería: “Esta lámpara es para Nª Sª del Rosariode la billa de Salbatierra de los Xanos qve la enbian para sv culto svs debotos Dn. Xbal y Dn Átin Cazers Obando. Cizo en la zvdad de la Pvbla de los Ales. Añom de 1725”.

Desde luego estas lámparas de plata son preciosas, están cinceladas de forma artística y todas ellas presentan un plato con doble zona convexa y una zona bulbosa en su parte inferior. Penden de cuatro cadenas que sostienen el plato y están compuestas de eslabones calados con bellas labores.

Dos de ellas adornan la parte del Evangelio, las otras dos la de la Epístola.

 

 

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