Calle San Blas, num. 1 – 06175, SALVATIERRA DE LOS BARROS – TFNO.: 677 747 123

278.- ARRIEROS DE SALVATIERRA DE LOS BARROS EN BARCELONA DURANTE LOS AÑOS DE 1930.

arrierosEsta fotografía ha sido rescatada de las hemerotecas de los periódicos de la época, corresponde a los años 30 del pasado siglo XX, en ella podemos ver como nuestros paisanos han terminado de colocar sobre el burro la angarilla cargada de cacharros para disponerse a venderlos por las calles de la populosa ciudad de Barcelona.

Examinando la imagen notamos la precariedad del asentamiento que utilizaban estos arrieros y sus familias, una puerta desvencijada, una especie de solar o almacén….; mientras tanto los hombres acaban su tarea las mujeres y el niño observan muy atentamente el desarrollo de la misma.

Según nuestros informes por aquellas fechas no era Barcelona una de las ciudades que más facilidades diera a los cacharreros para la venta ambulante por sus calles, eran muy continuos los controles por parte de los encargados de la vigilancia urbana sobre la concesión de licencias para la venta pública, pagos de tributos, adjudicación de puestos, etc.

Trabajo difícil, duro, sacrificado, penoso y mal remunerado el de estos arrieros, mucho andar delante o detrás del burro desde Salvatierra de los Barros hasta la llegada a los distintos destinos como Madrid o en este caso Barcelona. Larga ausencia de sus casas que se prolongaban durante unos cinco o seis meses malviviendo y mal comiendo, ellos eran los que tenían que preparárselo todo: la comida la ropa, etc. después del regreso de la venta y en muchas ocasiones dormir junto a los jumentos en la cuadra donde se cobijaban los animales y como colchón el aparejo de las mismas bestias, mientras, en Salvatierra, se quedaban las esposas al cargo de los hijos actuando de madres y de padres desde aproximadamente San José hasta cercanas las fiestas del Cristo.

No nos han llegado noticias de que estas mujeres y el niño que observan a los arrieros sean de la familia, de todas formas ellos también serían partícipes de tanto trabajo y tanta miseria, quedándose con la esperanza de que las cuatro perras que ganaran les iban a servir para poder remediar los largos meses de invierno.

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