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276.- USOS Y COSTUMBRES: EL REPARTO Y VENTA DE PAN POR LAS CALLES DEL PUEBLO.

276Con el transcurrir del tiempo ha desaparecido la venta ambulante de pan en nuestro pueblo Salvatierra de los Barros, bueno, la inmensa mayoría de todas las ventas ambulantes, sólo vemos de vez en cuando en el pueblo a algún que otro melonero o “sandiero” que es lo mismo, recorriendo las calles con un coche tocando el claxon y ofertando el fruto a las amas de casa hasta la misma puerta de su domicilio, las normas de sanidad y la regulación de las ventas ambulantes que actualmente están en vigor lo impiden, ahora debemos proveernos de los alimentos en los puestos de venta correspondiente.

Hasta bien entrada la década de los años setenta era costumbre de que el pan que se fabricaba en las distintas panaderías del pueblo, había tres: las de Manolo Besa, Jesús Guillén y Genaro González, se repartiera y vendiera directamente al consumidor, o sea, llevándoselo a su casa, para ello tenían empleados que con un burro cargado con una angarilla de madera perfectamente cerrada y llena de panes recorrían las calles y paraban a la puerta de las clientas para dejarles las piezas que las mismas les pidieran.

El burro estaba tan acostumbrado a realizar el itinerario, que de forma rutinaria y sin decirle so o arre, simplemente por el hábito adquirido al realizarlo diariamente, se paraba sin previo aviso a la puerta del domicilio de las clientas.

El olor del pan recién hecho que desprendía la angarilla, era como un perfume mañanero que nos alertaba los sentidos, la impresión personal del que esto escribe es de que aquel pan era de mucha mejor calidad y muy diferente al actual, parece mismamente que este de ahora esté hecho con otra clase de harina y que no tiene la consistencia ni el sabor del de antes, parece hecho con harina de paja. Desde luego, el pan de ahora no aguanta como aquél que podía comerse asentado de varios días y hasta no atreveríamos a decir que sabía mejor que recién hecho, puede que uno esté equivocado o sea un poco subjetivo…

La imagen de la persona que refleja la foto corresponde a la entonces joven llamado Miguel natural de la vecina localidad de La Parra, estaba empleado en la panadería de Genaro González García, sita en la Plazuela de Canalejas, él fue el que enseñó el oficio a los cinco hijos varones de Genaro.

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