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252.- LOS NUEVOS ARRIEROS O VENDEDORES AMBULANTES DE CACHARROS DE SALVATIERRA DE LOS BARROS.

SAAVEDRAAquellos míticos arrieros que conocimos transitando todos los caminos de España para ir visitando los pueblos con su borrico cargando unas angarillas en las que transportaban los cacharros que los alfareros hacían en sus talleres de Salvatierra de los Barros, han desaparecido. La mejora y el progreso de los tiempos así lo demandan.

Ahora el sistema de venta de estos cacharros es totalmente distinto, ahora se transportan en furgonetas y se llevan a sitios distantes al igual que antes pero aquellas calamidades y sufrimientos que nuestros arrieros pasaron han quedado relegadas al olvido. Ahora son los mismos alfareros los que tienen que ofrecer al público las magníficas obras de arte que ellos mismos fabrican, ya no hay intermediarios. Los alfareros son los encargados de llevar su producción a los pueblos, visitando con preferencia las ferias de las grandes ciudades donde montan sus stands y exponen a la vista del público estas maravillas que fabrican. Ya no hay arrieros con burros.

La instantánea fue tomada en Zafra el pasado año con ocasión de la 560 Feria Tradicional de San Miguel, Feria Internacional Ganadera de Zafra (ya tenemos la próxima a la puerta). A esta demostración comercial acuden cada año además de los ganaderos infinidad de industriales que ofrecen al más de un millón de personas que la visitan una inmensa variedad de productos. En esta Feria nos hemos topado con nuestros modernos “arrieros” y hemos quedado maravillados con la espléndida y suntuosa presentación de sus stands, con ellos hemos tenido ocasión charlas y ver sus bonitas producciones artesanas y la perfecta disposición de las mismas para que le entren por el ojo al posible comprador. En sus respetivos stands se encontraban vendiendo esas piezas alfareras tan preciosas que salen de sus manos, son piezas únicas aunque aparentemente iguales todas son diferentes pues están hechas a mano, una a una, vimos como decimos a José Pérez de la firma “Hermanos Pérez”; Ignacio Guillén; José María Guisado de “Hermanos Guisado, C. B.”; Manolo Enrique; Francisco Saavedra y Benito Cuéllar de “Cerámicas Cuéllar”. Todo estaban acompañados de sus respectivas esposas, la mujer es imprescindible en el taller, pero también lo es a la hora de vender, ellas asesoran a las compradoras y le dan realce y prestancia al puesto de venta.

Como decimos son los modernos arrieros y sacan de sus alfares sus cacharros, ya no tienen que andar con el burro por el camino, los exponen durante un horario determinado en el stand y lo ofrecen al público que se detiene a ver sus productos, una tendencia moderna del mercado, aunque este sistema actual no tiene punto de comparación, en los años 30 del pasado siglo dadas las circunstancias económicas adversas, los alfareros también salieron del torno para vender sus productos en Francia, Suiza, Alemania…, pero en unas condiciones muy precarias. Deseamos a nuestros alfareros lo mejor, ahora la racha no es buena…

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