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220.- ANTIGUA IMAGEN DEL CASTILLO DE SALVATIERRA DE LOS BARROS.

220La imagen que presenta la tarjeta postal que mostramos hoy en este muro pertenece a la Galería de Fotos del Archivo de la Diputación de Badajoz, como podemos apreciar se trata del Castillo de Salvatierra de los Barros, la fotografía fue hecha probablemente entre 1928 y 1929 y con seguridad es la imagen más antigua que conocemos de esta gran fortaleza.

Fue hecha por Fernando Garrorena Arcas (1901)-1965), de su biografía extraemos que fue un insigne fotógrafo nacido en Badajoz, dedicado a retratar a la gente de su época, los temas y los paisajes de Extremadura y rara es la casa en la que durante su época faltara la fotografía oficial del matrimonio recién casado hecha por él.

En otro comentario decíamos que los de la generación del que esto escribe hemos visto siempre a “nuestro” Castillo como: “una estampa en la que se nos muestra un castillo viejo y decrépito, casi en ruinas y totalmente distinto a la imagen que actualmente nos ofrece”.

La insigne poetisa y escritora de Almendralejo Carolina Coronado, nacida en 1823 y fallecida en 1911, también lo vio así, en su novela “Jarilla” sitúa al Marqués de Santillana en “nuestro” Castillo.

De dicha obra literaria extraemos este párrafo en la que se queja la autora del expolio y acoso que sufre el Castillo por parte de los habitantes de Salvatierra del siglo XIX, en él nuestros paisanos no salían muy bien parados: “Allá en una sierra sobre un pueblo donde se fabrican búcaros de rojo barro, se alza todavía el castillo de prestaron los godos a los árabes para hospedaje de siete siglos” –más adelante continúa-: “Sólo me he detenido un instante a contemplar el presente Castillo de Salvatierra para lanzar una anatema sobre los que a duro pico socavan los cimientos de sus hermosas torres para construir en el pueblo sus pequeñas casas. Cuando hallé a aquellos hombres despedazando las piedras que no pueden arrancar, parecíame ver por aquel campo una turba de hambrientos perros, desgarrando las presas de un viejo caballo que no ha expirado todavía”.

Hace unos años pasó a manos inglesas y su estado mejoró ostensiblemente.

En fin, uno recapacita y piensa acerca de esta fortaleza y le queda el consuelo de que de donde está nadie puede llevárselo, aunque no podamos visitarlo, pero si el Castillo no hubiera pasado a manos particulares ¿qué hubiera sido de él?, posiblemente estuviera en el suelo la mayor parte de su edificación.

Ahora sólo nos queda dar las gracias al inventor de la fotografía y a los que la perfeccionaron y en esta ocasión al fotógrafo Garrorena, pues gracias a ellos hoy podemos mostrar esta imagen que muchos de nosotros desconocíamos.

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