Calle San Blas, num. 1 – 06175, SALVATIERRA DE LOS BARROS – TFNO.: 677 747 123

209.- LA GANADERIA DE SALVATIERRA DE LOS BARROS A MEDIADOS DEL SIGLOS XVIII.- LA EXPLOTACIÓN DEL GANADO CABRÍO.

OLYMPUS DIGITAL CAMERAPaseando por el campo hace unos días este comentarista tuvo la ocasión de captar esta ingenua fotografía que nos muestra una pequeña piara de cabras, concretamente dos madres con sus correspondientes crías, todas ellas se quedan muy atentas y fijas ante la cámara del fotógrafo colocándose de forma apropiada para ser, como lo son, protagonistas principales de este documento gráfico, no se asustan y parece que quieren salir guapas, de hecho este mamífero rumiante es un animal esbelto dotado de una cornamenta proporcionada y airosa y unos mechones o barba de pelos largos que le cuelga de su mandíbula inferior que le da prestancia y distinción.

El que esto escribe recuerda durante su paseo por el campo que hace unos años los rebaños de cabras eran mucho más numerosos en nuestro término municipal; luego, consulta el Catastro del Marqués de la Ensenada del año 1752 que es una fuente en la que podemos beber y conocer muchos datos de la vida, costumbres y economía de los salvaterreños de mediados del siglo XVIII.

Así, en la pregunta 18 que se hace en dicho documento acerca del esquilmo o conjunto de provechos que se saca de las cosechas o ganados, refiriéndose al ganado cabrío, en Salvatierra de los Barros el Ayuntamiento contesta así:

“El esquilmo de cabras, que cada dos produzen un chibo, que a los seis meses se vende por ocho reales, al año por quince, a los dos años por veinte y dos y a los tres por treinta; y la chiba, a los seis meses vale los mismos ocho reales, a el año quinze y llega a valer hasta diez y ocho reales, que es lo común siendo cabra de cría; y cada dos cabras dan tres quesos de a tres libras cada uno, que se venden los tres en seis reales”.

Unos datos estadísticos de una época sencilla y muy clarividente que nos demuestra la modesta economía de entonces y nos imaginamos al propio tiempo la vida tranquila y sosegada en el pueblo y en el campo de aquellos lejanos años.

¡Compártelo!