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206.- EL AZARCON Y LA BOCA DEL HORNO DE UNA ALFARERIA.

azarcónLos salvaterreños le llamamos “azarcón” a esta vasija de barro que hoy mostramos, es una especie de cántaro más pequeño que el cántaro y la cantarilla; su uso de ordinario sirve para calentar el agua al que siempre hemos visto cerca de la lumbre que constantemente permanecía encendida en el hogar de la casa, del azarcón se servía el ama de casa del agua caliente que necesitaba para las tareas hogareñas, luego, volvía a rellenarlo para posteriores usos.

Este comentario no tendría nada de particular dado que esta costumbre es de todos conocida si no fuera por lo peculiar de la fotografía que hoy mostramos en este muro, en esta ocasión, el azarcón se encuentra arrimado aunque está un tanto alejado del calor que proporcionan las brasas de los leños que arden con bastante intensidad y que sale de la boca del horno que el alfarero tiene encendido para cocer los cacharros aprovechando para calentar el agua.

Esta estampa se nos antoja que en un futuro no muy lejano puede desaparecer en nuestro pueblo de Salvatierra de los Barros, ya que son pocos los artesanos que siguen conservando esta tradicional costumbre de cocer sus cacharros con la leña que nos proporcionan las encinas y alcornoques, hornos que son privativos sólo de este pueblo ya que no existen de iguales características en otros lugares. Actualmente la mayoría de cacharros se cuecen en hornos eléctricos o de gas butano, puede que estos últimos hornos hagan las mismas funciones, y desde luego, son más cómodos y por lo tanto menos trabajosos puesto que no tienen que retirar la leña incandescente ni las cenizas que han desprendido al acabar el cocido de las piezas de alfarería, en el argot alfarero a esta tarea se le llama “el cocijo”.

 

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