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204.- LA ANTIGUA PARADA DE LEDA EN BADAJOZ DE LOS AÑOS SESENTA.

ledaEsta fotografía que hemos rescatado y mostramos en este muro corresponde a la que fue la antigua parada de los autobuses de LEDA en Badajoz, situada en la Barriada de Pardaleras de la capital de provincia. Al lado estaba la Clínica de la Cruz Roja y al fondo de la calle la Cárcel Provincial, actualmente el MEIAC (Museo Extremeño e Iberoamericano de Arte Contemporáneo).

Para muchos de la generación del que esto comenta le vendrán recuerdos de aquellos tiempos en los que nos subíamos en el autobús que llegaba a nuestro pueblo Salvatierra de los Barros procedente del vecino Burguillos del Cerro, la parada la tenía justo enfrente del bar de señó Arsenio en la Plaza de España.

Arriba en la baca iba el equipaje de los viajeros en una mezcla heterogénea de cajas, cestas, maletas, gallinas, guarrinos, bicicletas, etc., incluso llegamos a ver viajeros que por ir completas las plazas viajaban arriba en la baca.

El conductor del autobús  se llamaba Rafael y el cobrador Leal, los considerábamos como si fueran del pueblo, tantos años hicieron la ruta que conocían a todos los vecinos de los pueblos por donde el Leda pasaba. Los que teníamos poca edad nos quedábamos sorprendidos cómo podía escribir de forma tan correcta Leal el cobrador los billetes yendo de pie y a punto de perder el equilibrio debido a los traqueteos del autobús como consecuencia del mal estado en que se encontraban las carreteras de entonces.

El ambiente era enrarecido dentro del autobús, la mayoría de los viajeros iban fumando y en tiempo de invierno no era aconsejable bajar los cristales de las ventanas, así que había que tragar el denso humo de los cigarros, en cambio en verano el calor era horroroso e insoportable a pesar de llevar los cristales bajados, dentro entraba el polvo de la carretera que el coche iba dejando a su paso. El viaje era interminable, muy lento, paraba en todos los pueblos del trayecto y durante muchos minutos así que eran muchos los que llegaban “mareaítos” a Badajoz.

Cuando llegábamos a la parada de autobuses de Badajoz aquello era un hervidero de gentes o eso al menos se nos antojaba a los más pequeños que no estábamos acostumbrados a tanto bullicio y ajetreo y sí a la tranquilidad del pueblo.

Veíamos a gentes de todos los tipos que voceaban, reían y se llamaban a gritos, algunos se abrazaban o se daban efusivamente la mano, preguntaban por la familia o por las gentes de sus pueblos, veíamos a muchos soldados que allí llegaban para enterarse si venía algún conocido, veíamos guardias civiles, municipales, marchantes, gitanos o a una mujer que vendía en verano el trago de agua con un botijo y también el mareo de la constante entrada y salida de autobuses, empleados lavando con mangueras los coches de la empresa, en fin, acontecimientos que nos resultaban insólitos para las gentes de la zona rural que como decimos no estábamos acostumbrados a tanto ruido, movimiento y tumulto.

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