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752.- EL PICONERO, OTRO DE LOS OFICIOS A EXTINGUIR

Esta fotografía le ha sido cedida al viajero por su amigo Luis Moriano, en ella vemos a uno de los últimos piconeros del pueblo muy afanado en su tarea, se trata de LUCIANO TACONES, no puede distraerse, pues si lo hiciera su trabajo se iría al garete y todo quedaría reducido a cenizas.

La fabricación de picón es un trabajo de otoño/invierno, consiste en amontonar taramas y ramas finas de los árboles y con ellas hacer una gran lumbre, una vez que ha ardido todo y sólo quedan las brasas, tiene nuestro piconero que apagar rápidamente el rescoldo con agua, amontonarlo y asfixiarlo para que quede solo la leña sin consumir totalmente hecha carboncillo, el resultado será el picón, después lo envasará y lo ofrecerá para su venta a las amas de casa por las calles de nuestro pueblo.

El picón se utiliza como combustible y fuente de calor en los hogares, con él se hará el brasero que se coloca en la mesa-camilla, en combustión producirá ese entrañable y agradable calorcillo, que durante las largas y frías de las tardes del invierno, invita a la reunión y a la charla.

Con los adelantos actuales, la figura del piconero tiende a desaparecer, el picón en la mayoría de los hogares ha sido sustituido por calefacciones eléctricas, de gasoil o de butano, no obstante, hay quienes se resisten a no dejarlo, es barato, el brasero nos da intimidad, pero hay que tener cuidado con su uso, referido a la eliminación del oxígeno por el anhídrido carbónico que el mismo emana, el mayor cuidado es evitar tener cerradas las puertas y ventanas cuando se esté utilizando.

23 de julio de 2015

 

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