Calle San Blas, num. 1 – 06175, SALVATIERRA DE LOS BARROS – TFNO.: 677 747 123

535.- RESTOS DE UN CARRILLO DE MANO, HALLADO EN LA CUNETA DE LA CARRETERA DE VALLE DE SANTA ANA.

5351Hace ya cierto tiempo que el viajero encontró en la cuneta de la carretera de los Valles, los vestigios de lo que en su día fuera un carrillo de mano, de él que sólo quedaba su esqueleto de hierro, se encontraba mutilado, le faltaba uno de los brazos, al igual que sus ruedas de goma y el piso, no obstante, rápidamente lo identificó y le dio alegría verlo, mientras lo contemplaba enseguida vinieron los viejos recuerdos de los años mozos del viajero, fue como el encuentro con un amigo querido.

Se trataba del carrillo que utilicé siendo joven cuando trabajaba con Antonio Calado Rodríguez. Con este carro acarreé infinitas cajas de cervezas, gaseosas, zumos, etc., que cargaba en el almacén para surtir a los bares del pueblo.

Esfuerzo y sudor me costaba, había que salvar las empinadas cuestas de algunas calles del pueblo, en ocasiones el carrillo además de que pesaba lo suyo iba bien cargado, contaba por entonces 15 o 16 años de edad.

Al no responder y no servir para estudiar a pesar de que mi padre se sacrificó económicamente, el pobre se gastó los dineros en maestros, que por entonces impartían clases particulares como complemento a la escuela, decidió buscarme este trabajo.

Creo que fue entonces cuando mis huesos y mi cuerpo se desarrollaron, se hicieron más fuertes y los músculos adquirieron elasticidad, el sueldo: ¿qué decir?, no ganaba ni para las suelas de los zapatos, indicar por último que esto me sirvió muchísimo para valorar a las personas que trabajan y se esfuerzan y comprender al propio tiempo el sacrificio que supone ganar un escaso sueldo con mucho esfuerzo. También es bueno hincar los codos, pues teniendo facultades para el estudio, no debe uno nunca abandonarse, hay que ser constante, luego, al final, vendrá el premio.

Este testimonio no lo hago como una crítica hacia el trabajo que llevé a cabo, ni hacia nadie en concreto, al contrario, lo hago como una satisfacción personal, pues de esta faceta de mi vida me siento muy orgulloso, lo mismo que de mi progenitor al que quería y todos los días recuerdo.

(17 de octubre de 2014)

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