Calle San Blas, num. 1 – 06175, SALVATIERRA DE LOS BARROS – TFNO.: 677 747 123

487.- LAS TABERNAS EN EL PUEBLO DE SALVATIERRA DE LOS BARROS Y LA CULTURA DEL APERITIVO.

(487)1En nuestro pueblo, como en muchos otros pueblos de Extremadura y de Andalucía, aún perdura esa sana costumbre, de que a mediodía, antes de la comida, los hombres se reúnan en los bares para tomar una copa de vino o una caña de cerveza acompañada de una pequeña tapa que aquí llamamos aperitivo, mientras las consumen, se extienden en largas y plácidas conversaciones triviales que tratan sobre la marcha del campo, el ganado, la política, fútbol etc.

Esa cultura del aperitivo, estaba muy extendida especialmente en este pueblo, por los años sesenta, en aquella época eran muchos los bares existentes en el pueblo, en la actualidad se ha notado un notable descenso de los mismos, por no decir que están casi en trances de desaparecer.

Además de los bares, existían muchas casas particulares en las que se expedía vino, en éstas abundaban más las botella de medio litro o de a litro.

Paulatinamente en Salvatierra de los Barros, los bares fueron desapareciendo, especialmente en la calle La Zarza, donde antes había más de una decena, ahora sólo han quedado dos, permanecen más bien de una forma testimonial, la gente sale poco y cuando sale se recoge temprano.

Cuando hablamos de taberna, siempre se me vienen a la memoria algunos de los versos jocosos dedicados a “la Taberna” de Baltasar del Alcázar, que decía: “… grande consuelo es tener la taberna por vecina… Porque allí llego sediento, pido vino de lo nuevo, mídenlo, dánmelo, bebo, págolo y voyme contento”…

Y es verdad, en la taberna con un buen amigo, un buen vino y charla amena el tiempo se pasa volando.

La foto la hemos tomado a mediodía, a eso de las dos de la tarde, en el bar que conocemos “Pasaje”, en la Plaza de España que regenta nuestro amigo Sebastián, tiene como se puede observar un aire moderno, ya no es uno de aquellos de la fecha a que nos hemos referido, con mostrador de tabla siempre húmeda, que había tomado el color morado del vino tinto y de él emanaba como un olor agrio mezclado con el de la lejía, son otros tiempos…

¡Compártelo!