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344.- ANTIGUOS VESTIGIOS DEL CLAUSURADO CEMENTERIO DE LOS SANTOS MÁRTIRES SAN ESTEBAN Y SAN FABIÁN DE SALVATIERRA DE LOS BARROS.

344El antiguo cementerio de los Mártires San Esteban y Fabián estaba situado en un lugar privilegiad, donde le combatían todos los vientos, reunía por lo tanto, las condiciones adecuadas exigidas para tal menester. Estaba enclavado en un otero a la izquierda de la carretera de Salvaleón en la misma entrada de nuestro pueblo Salvatierra de los Barros, desde el montículo se domina un extenso paisaje que alcanza la panorámica hasta los Llanos de Badajoz y la Raya Portuguesa.

En siglo XIX las disposiciones sanitarias del Gobierno obligaron a los municipios a clausurar los cementerios cercanos a las Iglesias y los enterramientos en el interior de las mismas, ante las exigencias las autoridades escogieron cercano al pueblo un buen lugar.

Con la construcción de un nuevo cementerio Municipal allá por los años 60 del pasado siglo, este cementerio a que nos referimos dejó de cumplir sus funciones.

Posteriormente tanto la Ermita aledaña como el mismo camposanto fueron desacralizados (pertenecían al Obispado de Badajoz) y como consecuencia de ello cedidos la ermita y el terreno al Ayuntamiento de Salvatierra de los Barros que restauró primorosamente la ermita aunque hasta ahora las autoridades municipales no le hayan dado un uso definitivo, ahí está sin ninguna clase de utilidad a pesar del esfuerzo económico que se ha realizado en su restauración.

De los nichos del cementerio fueron exhumados los restos y trasladados al Cementerio Municipal donde descansan definitivamente.

La fotografía que se muestra hoy corresponde a una de las muchas lápidas que allí existieron, por las particularidades que presenta la sacamos a la luz con todo el respeto que nos merece la joven que en el nicho estaba enterrada y sus familiares.

Era muy joven y así rezaba en la lápida, a la izquierda podemos leer: “María Requena Nisa falleció el día 25 de mayo de 1920 a la edad de 23 años. Su desconsolada madre le dedica este recuerdo”. A la derecha: “Todo el mundo la adoraba por sus bellas cualidades Dios se lo pagará en el cielo y allí rogará por su madre”.

Como se puede comprobar la lápida es de una calidad muy humilde, la caligrafía es corriente, quizás básica y por el desgaste sufrido su superficie presenta el rojo característico del barro de Salvatierra lo que nos indica que fue realizada en un taller de cualquier alfarero del pueblo.

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