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336.- PERSONAS SINGULARES DE SALVATIERRA DE LOS BARROS: JULIAN GUERRERO TORVISCO, (EL SEÑÓ JULIAN EL GUARDIA).

336Julián Guerrero Torvisco no nació en Salvatierra de los Barros, pero sí estuvo muy vinculado al pueblo desde sus años mozos, además quiso mucho a este pueblo y en él está enterrado, hoy este comentarista ha querido sacar a un componente de su familia como “persona singular” y no quiere extenderse en glosar a su persona para no pecar de amor de hijo, pero toda las alabanzas que hiciera de él son muy merecidas y eso les consta a los vecinos de este pueblo que aún le recuerdan.

Hoy quiero sacar al señó Julián el guardia, mi padre, nacido en Valle de Santa Ana en 1911, en el seno de una familia modesta. Desde muy pequeño se quedó huérfano junto a su hermano Gregorio 9 años menor que él con el que hizo de padre. Como muchos extremeños se tuvieron que buscar la vida y salir de su pueblo, tuvo que hacerlo y cuando pudo siendo muy joven ingresó en el Ejército. Participó en la guerra civil en el llamado “bando nacional”, acabada la guerra era Sargento Provisional, a muchos sargentos en el Ejército al final de la contienda les dieron la opción de ingresar en la Guardia Civil.

Al ingreso en dicho Cuerpo junto con mi madre Dolores Socorro Pérez, de origen canario pasaron a residir a Cheles , allí nacimos los tres hermanos, Dolores, Isabel y yo. Entonces los guardias en un plazo determinado tenían que pedir nuevo destino por eso de las incompatibilidades, pasamos a Salvaleón y por el mismo motivo después a Salvatierra, era a mediados de los años 50 cuando nos instalamos en este pueblo. Nosotros sus hijos nos consideramos de Salvatierra, Dolores y el que esto escribe se casaron con hijos de Salvatierra.

Mi padre como guardia se podría decir que se apartaba del prototipo de los de la época, puede que fuera demasiado benévolo, procuraba no denunciar ni perseguir a gentes humildes y necesitadas y daba consejos antes de tomar una medida severa. Se hacía ver en el campo para que esas personas a las que hemos mencionado antes se percataran de la presencia de la clásica pareja cuando estaban digamos “buscándose la vida” por necesidades obvias. Los tiempos eran difíciles para los pobres. Era servicial y de natural bondadoso, le gustaba socorrer a los necesitados, esto no eran óbice para que cumpliera con sus obligaciones, pues como se suele decir “no se pueden poner en peligro los garbanzos”.

Por las causas expuestas era muy apreciado por todos los convecinos del pueblo y por aquellos otros por donde pasó, en todos ellos le distinguían con el título de “señó Julián el guardia”.

Falleció siendo muy joven, sólo tenía 51 años y como antes se dice reposa en el Cementerio de nuestro pueblo.

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