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308.- PERSONAS SINGULARES DE SALVATIERRA DE LOS BARROS: MANUEL BARNETO RAMOS

308Manolo Barneto es otro de los vecinos de Salvatierra de los Barros al que podemos incluir dentro del catálogo de “personas singulares” de nuestro pueblo, en la actualidad cuenta con 83 años de edad y es más conocido cariñosamente por Manolo el de los Tiros.

Su vida profesional siempre ha discurrido en el pueblo de su naturaleza, nuestro pueblo, Salvatierra de los Barros, durante sus años más jóvenes se ha dedicado a la vida del campo hasta que un buen día compró una casa en la calle del Pilar (hoy de Nicolás Suero), que fuera propiedad de la señá Petralia, la que regentaba un bar que hace muchos años era famoso por las tapas de carne asada que ponía a sus clientes.

Manolo reformó el local y lo dedicó al igual que la señá Petra a bar, al frente de este negocio permaneció sin cerrar un solo día durante 29 años hasta que le llegó la hora de la jubilación.

Este bar conocido por “Barneto” o “El de los Tiros”, era el primero que abría en el pueblo, así la gente que tenía que viajar en los autobuses de Leda para Badajoz o Zafra tenían asegurado el café calentito y reconfortante a tan tempranas horas de la mañana mientras esperaban la llegada del coche.

El bar también era lugar de refugio y de tertulia para los hombres del campo, antes de empezar su faena allí se citaban para tomar el café mañanero y hecho en el puchero y mientras lo tomaban cambiaban impresiones acerca de los aconteceres diarios; en la taberna nadie tiene prisa, después del café venía la copina de aguardiente y se fumaban el cigarro.

Ya lo hemos dicho, los que lo hemos conocido hace muchos años, nunca vimos ese bar cerrado hasta que a su dueño Manolo el de los Tiros le llegó la hora de su jubilación. Manolo tenía buen vino, buenos aperitivos y buena clientela, y una personalidad innata debido a su seriedad, austeridad, corrección y mesura hacia la clientela como buen montañés.

En las tabernas clásicas de entonces, que no bares, las horas transcurrían sin darnos cuenta, deliciosa y pausadamente, quizás paráramos más de la cuenta echando el rato en amena y distendida charla y fomentando la amistad.

Hoy día vemos a nuestro tabernero Manolo el de los Tiros, sentado junto con otros jubilados en los bancos de la plaza, aunque el hábito de madrugar no lo ha perdido según nos cuenta, pues antes de sentarse en los bancos ha dado un buen paseo para sí conservar su excelente forma física.

Nuestros mejores deseos de que continúe con este vigor para disfrutar con su presencia.

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